¿Qué ofrece la consultoría filosófica?


  • El reconocimiento de las habilidades racionales como herramientas clave en los procesos de acción humana. 

  • La aplicación de técnicas dialógicas que fomentan ambientes de cooperación en grupos con perfiles diversos. 

  • El descubrimiento de horizontes de comprensión y respeto, definitivos para la interacción social. 

  • La adquisición de hábitos y estrategias de razonamiento que tienen como fin el pensamiento creativo y propositivo, como alternativa al esquema repetitivo y emulador que es el que se utiliza con mayor frecuencia.

  • Mayor conciencia de los principios y valores que orientan la moral propia y la ética colectiva.​

La práctica filosófica se remonta a la antigua Grecia en la cual el consejo del sabio era tan necesario como el uso de la medicina para los males físicos. Con el tiempo, el ejercicio filosófico se centró en la academia y en su dimensión teórica, hasta que cayó en el olvido su profunda incidencia en la vida práctica. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XX, en muchos países (especialmente en Alemania y Estados Unidos) se ha reavivado esta dimensión práctica,  con la conformación de asociaciones  de filósofos  que sienten la necesidad de aportar soluciones prácticas a los problemas personales y sociales. Así, se ha consolidado como un campo de acción  que permite la aplicación de las herramientas que la filosofía ha cultivado a lo largo de la historia, para comprender y resolver los problemas que el ser humano enfrenta en su diario vivir. A diferencia de otras prácticas, la consultoría filosófica no recurre a técnicas psicológicas y tampoco se define como un «coaching». Trabaja desde la razón y para la razón a partir del milenario ejercicio del diálogo como método privilegiado para desechar ideas falsas que suelen ser, en la mayoría de los casos, la causa de los problemas. 

Sobre la práctica filosófica

consultora · conferencista · escritora

Alejandra Fierro